El doctor Renato Gana ha estado vinculado a Corporación Mater desde sus inicios. Urólogo infantil, participó en los primeros operativos y ha sido parte de una historia que busca llevar cirugía especializada a niños y niñas que viven en regiones donde resolver ciertas patologías puede ser mucho más difícil.
Conversamos con él sobre sus motivaciones, el sentido de participar en los operativos, el aporte de Mater y por qué recomendaría a otros especialistas sumarse como voluntarios a Mater.
¿Cómo llegó a Mater y qué le motivó a participar?
Yo he trabajado con José Manuel Escala desde los inicios de la Corporación Mater, sobre todo en los operativos. Estuve en el primer operativo y he seguido participando siempre que me es posible.
Lo que me llevó a sumarme al proyecto fue ayudar a hacer cirugías complejas en regiones, llevar un poco de salud a lugares donde es más difícil acceder a este tipo de atención. Nuestra especialidad aborda patologías poco frecuentes y muchas veces hay ciudades importantes donde, por la baja incidencia o por falta de especialistas, hay casos no se resuelven fácilmente o necesitan apoyo.
La motivación principal fue esa: ayudar donde se necesitara nuestro conocimiento, nuestra experiencia, y contribuir a resolver listas de espera.
Han pasado muchos años desde entonces. ¿Qué le ha mantenido vinculado a Mater?
Creo que para que algo perdure en el tiempo también tiene que hacerle sentido a uno como persona y como profesional. A mí me encanta la labor social, me gusta ayudar, y los operativos también son una experiencia muy enriquecedora.
En Santiago, en los centros donde trabajo, hago mucha cirugía compleja. Por eso, llevar esa experiencia a regiones donde a veces no existe ese acceso es algo que me mantiene motivado.
También está la satisfacción personal, la posibilidad de mantener y compartir una expertise, ver casos nuevos, ayudar a la gente. Para sostener un compromiso así en el tiempo, creo que tiene que servirte también a ti, en el mejor sentido: sentir que estás aportando, aprendiendo y usando tu formación donde realmente se necesita.
¿Cómo es participar en un operativo de Mater?
Es una experiencia entretenida y muy intensa. Uno va con amigos, con cirujanos conocidos, con equipos de Mater muy comprometidos. También hay una dimensión social bonita: compartir con la gente del lugar, salir a comer, conversar.
La pega es dura porque muchas veces hacemos cirugías complejas y pasamos harto tiempo en pabellón, con casos desafiantes. Pero esa combinación entre trabajo exigente, compañerismo y propósito hace que el operativo tenga una energía especial.
Explíquenos cómo es esa energía especial que nace en los operativos
Hay una mística en el hecho de que un grupo de personas se reúna para tratar de hacer el bien. Y en esta especialidad uno recibe un feedback muy bonito: el agradecimiento de los pacientes, de sus papás, de los cirujanos locales, de los hospitales.
Se construye una mística rica porque todos entienden que están colaborando para resolver algo importante. No es solo la cirugía; es también lo que esa cirugía significa para la vida de un niño y de su familia.
¿Qué le diría a otros médicos para invitarlos a sumarse como voluntarios?
Les diría que es una experiencia entretenida, desafiante y con mucho sentido. Hay harto trabajo, hay casos interesantes y, finalmente, eso es para lo que uno estudió: para ayudar a otras personas, resolver problemas complejos y poner al servicio de otros las técnicas quirúrgicas que has aprendido.
Creo que para cualquier médico esos son argumentos muy potentes para entusiasmarse con una experiencia así. Participar en un operativo permite reconectarse con la razón más profunda de la profesión.

¿Recuerda algún caso que le haya marcado especialmente?
Recuerdo dos. Uno fue un paciente con síndrome de Prune Belly, que operamos en Victoria. Era un caso muy complejo, una cirugía desafiante, y evolucionó muy bien. Tuvo que hacer su postoperatorio en Temuco y fue un caso muy importante.
También recuerdo a una niña con un uréter ectópico. En esos casos, el uréter no llega correctamente a la vejiga; puede llegar a la vagina, por ejemplo, y eso hace que las niñas sean incontinentes, que estén mojadas todo el día. A ella le hicimos una heminefrectomía y la mejoría fue inmediata. En el postoperatorio ya estaba continente. Sus papás estaban tremendamente agradecidos. Fue muy reconfortante ver cómo una cirugía compleja podía cambiarle la vida de manera tan concreta.
¿Qué mensaje le dejaría a la comunidad de Mater?
Solo agradecer. Agradecer a todo el equipo de Mater, a José Manuel, a las enfermeras, a los coordinadores y a todas las personas que hacen posible un proyecto que es difícil de mantener en el tiempo.
Hacer el bien es delicado. No siempre es fácil, hay que coordinarse con equipos, resolver dificultades y cuidar mucho la forma en que se trabaja. Creo que Mater ha encontrado una bonita manera de hacerlo.
Es una muy buena labor y agradezco que me sigan invitando a ser parte.